4 efectos ocultos de la regla que no son SPM

La regla es poderosa. Regula nuestra salud, prepara nuestro cuerpo para el regalo de la vida y nos conecta con la naturaleza de nuestro propio cuerpo. De media, una persona con la regla pasa 2535 días de su vida menstruando, y más de 800 millones de personas menstrúan cada día. Sin embargo, el estigma menstrual y la vergüenza en torno a la regla también tienen un gran peso en todo el mundo. Los ciclos menstruales pueden ir desde algo incómodo hasta algo que cambia la vida, dependiendo de la realidad social y económica de cada persona.

Los gastos de la menstruación

La pobreza menstrual se refiere a la falta de acceso a productos menstruales seguros e higiénicos o a la imposibilidad de gestionar la regla con dignidad. Este reto global afecta especialmente a las personas con discapacidad, sin hogar y a las comunidades con menos recursos.

Según Plan International UK, 1 de cada 10 niñas de entre 14 y 21 años en Gran Bretaña no puede permitirse comprar productos menstruales.

En Estados Unidos, las personas que no pueden permitirse comprar tampones, compresas u otros productos menstruales no pueden utilizar ayudas públicas como cupones de alimentos o Medicaid para comprarlos, ya que se consideran «artículos de lujo». En el Reino Unido, los productos menstruales tienen un impuesto adicional del 5 %.

Muchas personas que viven al día se ven obligadas cada mes a elegir entre comprar comida para sus familias o comprar productos menstruales.

La menstruación y los colegios

Las niñas y adolescentes se ven especialmente afectadas por la pobreza menstrual. Una de cada 5 niñas ha salido antes del colegio o ha faltado a clase porque no tenía acceso a productos menstruales, lo que acaba afectando a su educación y a sus oportunidades futuras. Faltar al colegio por pobreza menstrual es aún más habitual en países en desarrollo. El acceso es muy limitado y existe un estigma más fuerte contra la regla, que se percibe como algo «sucio e impuro». Como consecuencia, muchas personas quedan excluidas de actividades básicas y de sus comunidades.

Las personas con necesidades especiales y discapacidad se ven afectadas de forma desproporcionada por la falta de acceso a las instalaciones y recursos que necesitan para una higiene menstrual adecuada.

Para gestionar la regla sin productos menstruales adecuados, algunas personas, especialmente en países en desarrollo, pueden recurrir a trapos, telas o periódicos. Muchas improvisan productos menstruales con papel higiénico o calcetines como alternativa y, si nunca has tenido que verte en esa situación, digamos simplemente que no funciona bien.

La menstruación y los animales

Desde los aplicadores de tampones hasta el rayón de los propios tampones, pasando por compresas y protectores diarios, los productos menstruales modernos pueden estar llenos de plástico. ¡Un paquete de compresas convencionales contiene el equivalente a 5 bolsas de plástico! Y, en el caso de los tampones, más del 80 % de los 5800 millones de tampones comprados en Estados Unidos tienen aplicadores de plástico, lo que convierte a los productos menstruales en una de las grandes fuentes de contaminación.

¿Cómo daña a los animales la contaminación por plásticos menstruales? Cuando los aplicadores de plástico pasan de los vertederos —o las tuberías de aguas residuales— al océano y llegan a la costa, muchos animales pueden confundir fácilmente esos residuos plásticos con comida, lo que puede dañar su salud o causarles la muerte. De hecho, más de 100 millones de animales marinos mueren cada año por la contaminación por plásticos.

Además, algunas empresas de productos menstruales siguen realizando pruebas en animales, algo que nos parece sencillamente inexcusable. Natracare se compromete a no utilizar nunca productos de origen animal ni realizar pruebas en animales. También contamos con certificación vegana de la Vegetarian Society

Tu regla puede ser respetada

La equidad menstrual es el acceso igualitario a productos de higiene asequibles, seguros y disponibles para quienes los necesitan. Es el movimiento que lucha contra la pobreza menstrual para que todas las personas con la regla puedan continuar su educación y prosperar. También impulsa que los productos menstruales sean gratuitos para todas las personas en espacios públicos, como albergues para personas sin hogar, baños públicos, colegios, etc. ¿Por qué? Porque, para quienes menstrúan, los productos menstruales son tan esenciales como el papel higiénico.

Otro aspecto de la equidad menstrual es reforzar la educación sobre menstruación y pubertad para combatir los tabúes discriminatorios. Los niños también se benefician de la educación sobre higiene menstrual. Educar a niñas y niños sobre la menstruación desde edades tempranas, tanto en casa como en el colegio, promueve hábitos saludables y rompe estigmas en torno a este proceso natural.

Cuando todas las personas podemos gestionar nuestra regla con dignidad, todas nuestras reglas son respetadas. No se nos ve como personas impuras o sucias por tener la regla. No se nos estigmatiza por el ciclo natural de nuestro cuerpo. Al contrario, se nos reconoce como seres humanos que tienen ciclo menstrual y que necesitan productos menstruales —que no son un lujo— para vivir y desarrollarse plenamente.

¿Qué hace que tu regla sea poderosa? Cuéntanoslo en los comentarios.

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